Carcassonne

El segundo punto de interés de este viaje y quizás el que teníamos más ganas de visitar era Carcassonne, la que dicen que es la ciudad medieval mejor conservada de Europa. Bueno, hay que decir que no es que se haya conservado intacta hasta hoy ni mucho menos. Como tantas ciudades amuralladas llegó a estar en un estado bastante ruinoso, pero en este caso al menos alguien se preocupó en el siglo pasado de que la ciudad recuperara su esplendor. El resultado, al menos para un servidor, es alucinante.


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Una fortaleza en toda regla, de esas que vemos en las pelis y que creemos que no existen más que en decorados.

Llegamos cuando faltaba poco para que anocheciera, así que tras acomodarnos en el peculiar hotelillo ( una antigua abadía), nos dedicamos a descubrir ‘ Carcassonne la nuit’.
Sí, os dejo una foto del hotel-abadía.



Afortunamente el interior está bastante mejor que el exterior. El que busque grandes lujos evidentemente no se encontrará en su salsa aquí. Pero si lo que queremos es estar al lado de la Cité por un precio ajustado, ésta es la mejor opción.
Como contaba, se nos hizo de noche rápidamente, así que tuvimos que descubrir la ciudad en su cara nocturna. Que no está nada mal, todo hay que decirlo
Aquí la Porte Narbonne, la más cercana a nuestro alojamiento.



Toda la Cité está doblemente amurallada, como se puede comprobar aquí :



El recinto no es muy grande, así que se puede recorrer fácilmente. Estas fotos son del lado opuesto a la puerta por donde entramos.



Y aquí un servidor atravesando antiguas puertas…



Para cenar, pues había bastante donde elegir. Y es que en temporada alta, en Verano, creo que la ciudad puede resultar un pequeño infierno con las calles atestadas de masas de turistas. Pero ahora no era el caso y se podía elegir el lugar donde llenar el buche sin problema. Al final nos decantamos por uno de los varios que hay en la placita principal. Y salvo los apagones que tuvimos que sufrir ( parece ser que las centrales nucleares de nuestros vecinos ese día no estaban a pleno rendimiento :-) ) cenamos bien.

El día siguiente tocaba descubrir la ciudad en su faceta diurna.
Aquí está la puerta de entrada con el que escribe a sus pies, para que se puedan apreciar las dimensiones de la misma:



Y aquí la parte de muralla que hay justo junto a la puerta



Después nos encaminamos al castillo con el fin de visitarlo por dentro. Con la agradable sorpresa (me encantan este tipo de sorpresas, tengo que admitirlo) de que nos íbamos a ahorrar los 8 euracos de la entrada porque era primer domingo de mes. Y resulta que en Francia todos los primeros domingos de mes los monumentos nacionales son gratis. ¡¡¡Bieeeen!!!

Así que con la satisfacción del dinerillo ahorrado nos dirigimos a la entrada principal de la fortaleza, rodeados eso sí de cientos de miles ( bueno, quizás no tantos) de catalanes que por eso de la cercanía habían decidido como nosotros acercarse a la ciudad amurallada.
Antes de entrar en sí al castillo, se puede entretener uno con la ambientación de los fosos, donde arqueros, malabaristas etcétera entretienen al personal.



Una vez dentro llama mucho la atención cómo han logrado recrear el ambiente de la fortaleza utilizando matacanes, etcétera.




La visita lleva un buen rato ya que se puede recorrer todo el recinto. Se empieza por un audiovisual bastante interesante de toda la ciudad y después ya la visita es libre. Existe un pequeño museo donde se recogen bastantes piezas interesantes de la propia ciudad y de otros pueblos cercanos.
Con la misma entrada del castillo se puede recorrer parte de la muralla, el paseo de ronda, que han acondicionado. Se puede acceder tanto desde el propio castillo como desde la Porte Narbonne.

Para dar por finalizada la visita, hicimos alguna que otra foto antes de proseguir la ruta por tierras cátaras.


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