Aveyron y Lot: Un par de desconocidos de Francia

Pues sí, mi querida Francia se ha vuelto a cruzar en mi camino. Bueno, realmente soy yo quien busca continuamente ese camino, encantado de los paisajes y rincones que esconde el país vecino, de su 'charme' y de su 'savoir faire'.

Una vez más la Semana Santa era un período muy apropiado para acercarse por esos lares, aprovechando que allí sólo es festivo el Lunes de Pascua y que por aquí disfrutamos de cinco días.

Como ya tengo vistos unos cuantos lugares, toca rebuscar un poco. Y esta vez la zona agreciada ha sido una gran desconocida de este lado de los Pirineos: El Aveyron y el Lot.

El Aveyron es una región de lo que podríamos llamar 'Francia Profunda'. Con sus pros y sus contras. Sin duda no es la región más bonita de Francia, ni la más turística, ni la más...Pero tiene un encanto que no te deja indiferente, desde luego.

El Lot ya es algo más conocido, con sus dos estrellas: Rocamadour y Padirac. Como ya las habíamos visitado en el viaje que hicimos hace años a la Dordoña, pues nos dedicamos a ver otros lugares.

DÍA 1

Como veníamos desde el sur, el primer pueblecito en el que paramos desviándonos de la autopista que lleva a Albi fue  Najac. De camino se pasa por Cordes sur Ciel, un pueblo realmente chulo pero que ya habíamos visitado en otro viaje a Toulouse.

Najac es un pueblo muy pequeñito pero la verdad es que muy bonito. La visión del castillo desde la carretera es genial. Y desde la calle principal (el pueblo es básicamente eso, una calle) también:


No visitamos el castillo porque había leído que por dentro tampoco era demasiado interesante y porque íbamos un poco justos para llegar a la hora al restaurante donde había reservado para comer en Rodez.
Najac está catalogado junto a su vecina Villefranche de Rouergue (que visitaríamos otro día) como 'Gran lugar de Occitania' o 'Grand Site'. Al final es una manera de resaltar los lugares más interesantes de la región (aunque en algunos casos creo que el calificativo es un tanto exagerado...)



Visto Najac y como habíamos reservado para comer seguimos camino rumbo a Rodez, la capital.

Tengo que decir que me esperaba algo más de esta ciudad. No es que sea horrible...pero tampoco tiene muchas cosas para ver. Sí que tiene algunas calles comerciales agradables pero para mi gusto poco más.

Lo más destacable de Rodez sería:

1- La catedral


Toda una mole de un color rojizo muy característico. Después descubriríamos que es el color predominante en gran parte de la región.

2- El museo Soulages


Es todo un referente en la ciudad desde que se inauguró en 2014 y ha puesto un poco en el mapa a Rodez.
Admito que sólo visitamos el exterior,  aunque me arrepiento de no haberle echado un vistazo al interior :-(.

El edificio es obra del estudio catalán RCR, premiados con el Pritzker 2017 (el llamado Nobel de Arquitectura).
Bueno, realmente sí que visitamos el interior del edificio: el restaurante.

El Aveyron vió nacer a una de las mayores eminencias de la cocina francesa: Michel Bras. Su restaurante con tres estrellas Michelin está situado en Laguiole pero en el museo se sitúa el Café Bras, que no está nada mal para descubrir su cocina a un precio bastante más asequible.

Después de comer y dar una vuelta por Rodez nos fuimos al alojamiento que habíamos cogido para lasdos siguientes noches y que admito que había sido el culpable de que me interesara por esta región francesa: El Château de Labro. Un lugar de ensueño, con todo cuidado al detalle. Un capricho, la verdad. Con unos precios no muy baratos pero bueno, para las habitaciones más sencillas no son tan desorbitados.

De momento es uno de lo mejores alojamientos en los que he estado. Y es que dormir en un château pues tiene mucho encanto.

 

Para terminar el día y aprovechando que la luz del día lo permitía, nos acercamos a un pueblecito cercano, Salles-la-Source, con una sorprendente cascada en medio del pueblo







Tras este intenso día, cenamos en un lugar que vimos con muy buena valoracción en Tripadvisor, el Les Halles de l'Aveyron.Se trata de una cooperativa de productores de la región y poseen una red de supermercados y un par de restaurantes donde poder degustarlos. Me gustó mucho el concepto y el restaurante (qué rico el aligot :-))


DÍA 2

El segundo día lo íbamos a dedicar a recorrer algunos de los pueblos más bonitos del Aveyron, pertenecientes a 'Les Plus Beaux Villages de France'
Pero antes tocaba darse un pequeño homenaje en la espectacular sala de desayunos del château. Así da gusto desayunar.








El primer pueblo que visitamos, aunque no estuviera dentro de esa catalogación, fue Bozouls. El núcleo del pueblo está situado en un meandro del río, una ubicación realmente espectacular.








El siguiente pueblo de la ruta era Saint-Côme-d'Olt. Pueblo formado por una iglesia rodeada de un pequeño núcleo y que también merece un alto en el camino.

De ahí nos dirigimos a Estaing.

Este pueblo destaca por la imponente figura del castillo.






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En este pueblo 'sufrimos' lo mismo que en otros durante estos días. Que no es otra cosa que preguntarnos lo siguiente: ¿¿ Y dónde está la gente??. La verdad es que es un poco triste ver estos pueblos tan desiertos...Me imagino que en verano habrá mayor animación pero la verdad es que en Marzo..pues no era el caso.

De allí ya fuimos al que dicen que es el pueblo más bonito de todo el Aveyron, que no es otro que Conques.

Hablar de Conques es hablar del Camino de Santiago y del románico. Aquí sí que había gente, lo cual era muy de agradecer.








No hay que dejar de ver el museo en el que está el impresionante Tesoro de Sainte-Foy, todo un prodigio de la orfebrería del medievo francés.


DÍA 3

Nos despedíamos del genial château, no sin antes disfrutar de un suculento desayuno...


y del spa de las instalaciones. Una sauna y un pequeño jacuzzi con vistas a la campiña de lo más agradable.

Una vez limpios y secos y tras pasar por caja (que siempre duele un poco pero en esta ocasión menos por lo fantástico del lugar) emprendimos ruta hacia el departamento vecino del Lot con un par de paradas todavía en el Aveyron.

La primera parada en el camino fue Belcastel, otro pueblo catalogado como de los más bonitos de Francia.

Aquí también el rey es el castillo que lo corona. Muy bien acompañado por el río, el puente y todas las bonitas casas de piedra.



 De ahí seguimos carretera hacia Villefranche-de-Rouergue. Rouergue es cómo se llamaba la región del Aveyron antes de que Francia se estructurase en departamentos cogiendo principlamente los nombres de los ríos atravesados por ellos para denominarlos.

Entre que estaba lloviendo y que llegamos 'un poco  tarde' (las 13h30...) nos encontramos con una ciudad desierta...Una pena,  la verdad, porque no nos dejó demasiada buena impresión. Lo más recomendable para evitar esto es acudir un Jueves por la mañana, cuando tiene lugar el mercado más importante de todo el Aveyron en torno a la plaza principal de la villa (muy chula, eso sí)




La iglesia que la corona es realmente impresionante por sus dimensiones




Así que un tanto apenados seguimos ruta hacia nuestro siguiente destino, ya en tierras del Lot, que no era otro que Figeac.



 Esto ya era otra cosa. Mucha gente por la calle y un sitio realmente bonito, con un patrimonio medieval muy chulo.


Lo más visitado de Figeac es el museo Champollion.


Champollion está considerado el padre de la egiptología y del descifrado de los jeroglíficos. Nació en esta pequeña villa y aunque con 11 años ya se fue a Grenoble no han querido desaprovechar la ocasión para montar un interesante museo de la escritura en su honor.

 Al lado del museo hay una plaza un poco escondida donde han situado una réplica a gran escala de la piedra Rosetta.






De ahí ya nos dirigimos al que sería nuestro alojamiento esa noche, recorriendo antes las bonitas gargantas del río Lot. El río es enorme y por lo visto en verano es bastante habitual ver barcazas surcándolo llenas de turistas. Pero en esta época pudimos disfrutar de su soledad y de las continuas sorpresas que te encontrabas ( castillos, riscos, etc.).

El alojamiento era La Truite Dorée, con muy buenas críticas tanto en Booking como en Tripadvisor, sobre todo de su cocina.

El alojamiento en sí no me pareció nada muy allá pero la cena estuvo muy bien, con mucho producto local y de calidad. Comedor hasta arriba, signo de que el restaurante no está mal :-).




DÍA 4 

Este día se nos trastocaron un poco los planes debido a un 'pequeño' problema gástrico. No sabemos muy bien si fue por lo cenado el día anterior, por un enfriamiento o por algo incubado antes, pero el caso es que hubo que retocar los planes iniciales.

La idea era visitar otra de las supuestas joyas de la corona, el pueblo de Saint Cirq-Lapopie.




Pasamos el día anterior de camino a nuestro alojamiento pero no paramos porque era ya tarde y llovía. Pero ya vimos que era un lugar muy turístico porque estaba lleno de parkings de pago, así que en según qué épocas tiene que ser un hervidero de turistas.

Paramos eso sí en uno de los parkings desde donde pude hacer la que sería mi única foto del pueblo.


Pues nada, al final salimos de nuestro alojamiento al límite de la hora permitida y nos fuimos en busca de una farmacia. Que como era Domingo, pues no quedaba más remedio que acercarnos a la capital del departamento del Lot, Cahors. A unos 20 minutos del alojamiento, no muy lejos.

Cahors, al igual que Rodez, no estaría entre las ciudades más bonitas de Francia precisamente pero sí que tiene un par de puntos dignos de visitar.

Por una parte el que es el símbolo de la ciudad, el puente Valentré








Toda una joya medieval que impresiona, la verdad.

Como era domingo tampoco había mucho movimiento en la ciudad ( oh sorpresa :-)). Así que seguimos rumbo hacia el alojamiento que nos serviría de parada intermedia antes de volver a casa, ya en tierras de la Haute Garonne.

Antes subimos a un lugar muy recomendado para ver una panorámica espectacular del meandro en el que se asienta Cahors, el mirador del Mont Saint Cyr





Y nada, de ahí ya nos despedimos del Lot rumbo a Loudet, el pequeño pueblo donde nos esperaban Marianne y Brian en una preciosa Maison d'Hôtes con unas vistas espectaculares de los Pirineos.





Los dueños son encantadores. Ella alemana, él inglés. Un día decidieron dejar su lugar de residencia , la descomunal Londres, para cambiarlo por ese remanso de paz donde vivien ahora y reciben con una sonrisa a sus huéspedes. Bueno, ellos y los geniales Monty y Maddy, un par de perros que les acompañan y que son un encanto :-).

El alojamiento se llama Le Couloumé. Lo dicho, muy muy recomendable si buscas un remanso de paz.
Como era ya un poco tarde (para lo que es Francia, claro) nos acercamos a otro Grand Site que está cerca del alojamiento, Saint Bertrand de Comminges.


 Es pequeñito  pero el encalve está genial, rodeado de montañas.
Eso sí, una vez más casi desierto...Claro, es que eran las siete de la tarde de un domingo :-O.


DÍA 5

Pues nada, tocaba volver a casa...Ohhhh...Pero no sin disfrutar de un suculento desayuno ofrecido por Marianne en la sala con la estufa de leña encendida. Qué rico todo. El pan lo hornea ella misma (estaba delicioso) y también prepara las mermeladas.


Como yo soy incapaz de , teniendo tiempo, pasar 'al lado' de un sitio interesante y no parar, pues en lugar de volver cogiendo la autopista hicimos un pequeño rodeo para visitar la que llaman 'Reina de los Pirineos', Luchon. Bueno, un poco exagerado el calificativo pero la zona es muy bonita, con unos picos imponentes rodeando la pequeña Luchon. Al menos sí que se veía gente ( Lunes de Pascua).



Tiene un afamado balneario al cual no entramos pero por lo visto está muy bien. Y lo dicho, el entorno es espectacular como se puede ver en esta foto que hicimos pasando al valle vecino.



Y hasta aquí llego esta nueva incursión en tierras galas. En resumen, un par de regiones (Aveyron y Lot) muy bonitas y perfectas para una escapada de pocos días. Naturaleza, pueblos bonitos, buena gastronomía y precios contenidos. Ni tan mal, ¿no?


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