Por tierras de los mosqueteros: Descubriendo la Gascuña (Gers)
Último día de mi periplo francés. Después de un nuevamente entretenido desayuno con Françoise hablando de esto y de lo otro, me dispuse a poner rumbo a casa. Parando eso sí en tres o cuatro sitios.
Primera parada, la Abadía de Flaran.
Toda una sorpresa en la zona. Se trata de una antigua abadía de titularidad departamental donde hay montado un interesantísimo museo con obras de autores de la talla de Dalí, Monet, Cézanne, Claudel… Todo un remanso de paz y de cultura, la verdad.
Siguiente parada, otro castillo. Esta vez el de Lavardens. Imponente y curioso por sus formas.
Seguimos ruta, toca la capital de la región : Auch (léase 'Os'). La había dejado para el final ya que así no tenía que estar y subiendo, sino que me quedaba de vuelta a casa. No era mala la idea salvo por un detalle: Era Domingo.
Sí, pequeño error. Y es que en este tipo de ciudades francesas, si no las visitas en un día con el comercio abierto te encuentras con la desolación más absoluta...Todo cerrado, incluyendo la mayor parte de los restaurantes. Es que es muy triste, la verdad. Pero bueno, Francia es así...
Lo más interesante de Auch es su grandiosa catedral:
Ya en su interior, lo mas destacable es el coro, con unas impresionantes tallas de madera, y las espectaculares vidrieras:
Del resto de la ciudad ( desierta...), lo más destacable son las escaleras monumentales recientemente restauradas y donde volvemos a toparnos con D'Artagnan
Y con este 'curioso pavimento'
Vamos, me río yo de los adoquines de Baluarte.
Y nada, como todavía quedaba un largo camino hasta casa y además quería intentar llegar a un lugar que ya había visitado antes a tiempo, seguí ruta.
Pequeña parada en Tillac, un minúsculo pueblo con una calle con portales muy bien conservada
Y tras esta brevísima parada y visto que llegaba a tiempo, me acerqué a una agradable localidad donde existe un balneario de agua salada donde ya había estado hace un par de años: Salies de Béarn.
Se trata de un agradable pueblo-balneario

Y nada, después de una reparadora sesión balnearia, tocaba un par de horitas para volver a casa, encantado de estos días por tierras galas donde me he sentido realmente acogido y donde he descubierto lo genial que es viajar sin prisas disfrutando de lo cotidiano y sencillo.



















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