'Canaleando' por Amsterdam
Pues sí, y es que aquí lo de callejear está reñido con lo de canalear dada la abundancia de los mismos. Porque normalmente cuando uno piensa en canales, le viene antes a la mente Venecia. Pero Amsterdam no desmerece en absoluto a la ciudad italiana en cuanto a lo de flotar sobre las aguas.
Contradiciendo un poco mis normas viajeras, esta vez decidimos echar mano de una visita guiada para hacernos una primera idea de la ciudad. Una compañera de trabajo había estado no hacía mucho tiempo allí y nos recomendó apuntarnos a las visitas organizadas por Sandeman's
Organizan otros tours en varias ciudades europeas y los guías suelen ser gente bastante joven. Son gratuitos aunque claro, evidentemente al finalizar el recorrido pasan la bandejita pidiendo una pequeña ayuda. Pero al menos en nuestro caso , la sevillana que nos guió por la ciudad se ganó una propinilla.
El tour comienza delante de uno de los puntos más concurridos de Amsterdam, frente a la oficina de turismo y delante de la estación central de tren.

Lo cierto es que había que estar un tanto entrenado para seguir el ritmo de Aurora, porque en cuatro horas nos hizo recorrer un montón de lugares interesantes de la urbe.Evidentemente y cómo no, se incluía el famoso Barrio Rojo y también alguna parada (sin entrar, eso sí) en algunos de los coffeeshops más conocidos. Que bueno, digo yo que no entramos para que no nos diéramos cuenta de que nuestra guía era asidua visitante, vista la continua publicidad que hacía al arte del fumeteo :-).
La tarde ya la dedicamos a seguir callejeando por nuestra cuenta, volviendo a lugares por donde ya habíamos pasado y visitando otros nuevos.
Amsterdam no se caracteriza por ningún monumento de renombre, como puede ser el caso de otras grandes capitales europeas. Pero el conjunto en sí es realmente bonito, con sus casas características con grandes ventanales.


Una cosa que llama la atención de Amsterdam es la cantidad de gatos que hay. Aunque claro, nosotros nos lo explicamos al ver la siguiente secuencia...(abstenerse de verlo los fácilmente impresionables por el mundo de los roedores....)

En fin, no hubo más que aplicar lo del 'ojos que no ven' para decidirnos a comprar víveres en alguno de los supermercados a los que entramos. Jeje.
La impresión general de este primer día : Una ciudad muy agradable, donde se nota que se vive bien y con esa atmósfera tan especial que le da la práctica ausencia de vehículos...de cuatro ruedas, claro. Porque las de dos vaya si existen. Impresionante sin duda. Para muestra un botón, el parking de bicis que hay al lado de la estación central.

Y nada, tras cenar en un restaurante griego que es el único que nos quiso dar de cenar a las diez de la noche (pensaba yo que no sería tan complicado cenar a esas horas allí) nos retiramos a descansar después de un día tan intenso.
Contradiciendo un poco mis normas viajeras, esta vez decidimos echar mano de una visita guiada para hacernos una primera idea de la ciudad. Una compañera de trabajo había estado no hacía mucho tiempo allí y nos recomendó apuntarnos a las visitas organizadas por Sandeman's
Organizan otros tours en varias ciudades europeas y los guías suelen ser gente bastante joven. Son gratuitos aunque claro, evidentemente al finalizar el recorrido pasan la bandejita pidiendo una pequeña ayuda. Pero al menos en nuestro caso , la sevillana que nos guió por la ciudad se ganó una propinilla.
El tour comienza delante de uno de los puntos más concurridos de Amsterdam, frente a la oficina de turismo y delante de la estación central de tren.
Lo cierto es que había que estar un tanto entrenado para seguir el ritmo de Aurora, porque en cuatro horas nos hizo recorrer un montón de lugares interesantes de la urbe.Evidentemente y cómo no, se incluía el famoso Barrio Rojo y también alguna parada (sin entrar, eso sí) en algunos de los coffeeshops más conocidos. Que bueno, digo yo que no entramos para que no nos diéramos cuenta de que nuestra guía era asidua visitante, vista la continua publicidad que hacía al arte del fumeteo :-).
La tarde ya la dedicamos a seguir callejeando por nuestra cuenta, volviendo a lugares por donde ya habíamos pasado y visitando otros nuevos.
Amsterdam no se caracteriza por ningún monumento de renombre, como puede ser el caso de otras grandes capitales europeas. Pero el conjunto en sí es realmente bonito, con sus casas características con grandes ventanales.
Una cosa que llama la atención de Amsterdam es la cantidad de gatos que hay. Aunque claro, nosotros nos lo explicamos al ver la siguiente secuencia...(abstenerse de verlo los fácilmente impresionables por el mundo de los roedores....)
En fin, no hubo más que aplicar lo del 'ojos que no ven' para decidirnos a comprar víveres en alguno de los supermercados a los que entramos. Jeje.
La impresión general de este primer día : Una ciudad muy agradable, donde se nota que se vive bien y con esa atmósfera tan especial que le da la práctica ausencia de vehículos...de cuatro ruedas, claro. Porque las de dos vaya si existen. Impresionante sin duda. Para muestra un botón, el parking de bicis que hay al lado de la estación central.
Y nada, tras cenar en un restaurante griego que es el único que nos quiso dar de cenar a las diez de la noche (pensaba yo que no sería tan complicado cenar a esas horas allí) nos retiramos a descansar después de un día tan intenso.

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