En Burdeos antes de volver a casita

Pues sí, nuevamente tocaba pasar por Burdeos por intentar hacer más llevadera la vuelta a casa y no hacerla de un tirón. Bueno, por eso y vaya, porque Burdeos es una ciudad que bien merece la parada.

Llegamos a media tarde, así que la oscuridad nos acompañó desde nuestra llegada.
Buscábamos algún restaurante que había visto recomendado en algún foro cercano a la Place de la Bourse. Y no lo encontramos...por suerte. Sí, digo por suerte porque eso hizo que encontráramos una pequeña joya.
EL restaurante en sí se llama " Le plat à Oreilles"


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Para que quede más clarito todavía, es el de la puerta grande roja. Que al lado hay otro, no confundirse (lo gracioso es que nosotros pensábamos que estábamos entrando al restaurante vecino :-))

Este restaurante es una auténtica delicia. Los platos con una presentación buenísima y la calidad perfecta. Bueno, y de precio muy contenido, lo cual también se agradece y mucho. Una de las cosas más llamativas fue que te servían los platos en cazuelas de metal de aspecto rústico. Raciones abundantes, por cierto. Vamos, que es un sitio que recomiendo a todo el que pase a orillas del Garona.

El día siguiente tocaba cruzar la frontera, pero como queríamos hacer un par de paradas antes, tuvimos que madrugar.

La primera fue en la grandiosa Duna de Pyla


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Si tenéis la suerte de ir en fechas fuera de las vacaciones escolares probablemente encontraréis el lugar más vacío que nosotros, pero de todos modos merece la pena y mucho el parar.

Existe un parking (de pago) a la entrada para poder acceder a la misma. Y de ahí una rutita te sube tras un pequeño esfuerzo a lo más alto, desde donde el paisaje es soberbio. Y es que nos encontramos en la duna más alta de Europa, que separa un extenso pinar del Atlántico.





Lo mejor es tomárselo con calma y una vez estar arriba, donde llega todo el mundo, adentrarte en la duna caminando tranquilamente. Y s que arriba del todo hay bastante 'dominguerismo', con gente que se tira rodando duna abajo (tiene tela el asunto...) , etc.

Y bueno, después de este magno paseo tocaba seguir ruta hacia el sur, con una pequeña parada en Biarritz.Lugar con mucho glamur en su día y que sigue manteniendo en parte, sobre todo dentro de Francia.





Y nada, ahí terminó este recomendable viaje por tierras aquitanas. Preciosos paisajes, bonitas ciudades y pueblos y una estupenda gastronomía.
No está nada mal, ¿verdad?

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